viernes, 28 de noviembre de 2014

Norte y Sur, de Elizabeth Gaskell

Margaret Hale una joven del sur de Inglaterra es hija de un clérigo humilde residente en el campo, aunque para Margaret no todo ha sido una vida tranquila y alejada en el campo, se ha educado en Londres junto con su prima y su tía, mucho mejor situadas económicamente. Desde el principio deja claro que Londres no es su hogar, las fiestas y demás banalidades no la estimulan como a su prima, su felicidad llega cuando vuelve a Helstone con sus padres tras la boda de su prima con un oficial de la marina.

Su tranquila vida en la campiña dura poco, Margaret descubre rápidamente que ya no es una niña y que sus palabras y decisiones tienen cierta repercusión, tanto para ella como para los demás. Tras rechazar la propuesta de matrimonio del señor Lennox, para más señas abogado y hermano del marido de su prima, recibe una noticia aún más sorprendente; su padre ha dejado la iglesia anglicana. Su pacífica vida en Helstone se acaba de un plumazo, en poco tiempo se encuentra buscando casa en Milton, ciudad industrial del norte de Inglaterra. Allí todo es distinto. La descripción de la ciudad y de sus gentes choca con lo que estamos acostumbradas en otras novelas, la gente es más brusca, piensa mucho más en el dinero, pasan hambre, la ciudad es gris y el tiempo es peor que en el sur.

Gracias a un amigo de su padre, el señor Bell, encuentran rápidamente una casa y su padre empieza a trabajar como profesor. El señor Bell tiene algunas propiedades en Milton, por lo que recurre a uno de sus arrendatarios para que les ayude en su búsqueda y en su introducción en la reducida sociedad de Milton. El señor Thorton, patrón exigente e implacable a veces, impacta a Margaret. Él es dueño de una fábrica de algodón. El trato hacia ella es frío al principio, la trata como a cualquier otra persona, porque Margaret se dará cuenta que en Milton el trato entre hombres y mujeres no es igual que en Londres, ambos se estrechan las manos y hablan claramente, algo imposible en el Londres que ella ha vivido.

La situación entre Margaret y John Thorton empeora aún más cuando ella se hace amiga de Bessy una joven enferma y antigua trabajadora de la fábrica de Thorton. A través de Bessy ve la realidad de la clase trabajadora, el nacimiento de una nueva huelga, las verdaderas penurias y problemas de la sociedad; familias enteras trabajando en las empresas de algodón, niños pequeños trabajando en fábricas, muriendo de hambre. Margaret inconscientemente culpa a Thorton de la próxima muerte de Bessy, es incapaz de ver que él en realidad es uno de los pocos patronos que se preocupan de sus asalariados, mejora sus condiciones de trabajo y les da un salario justo dentro de sus posibilidades. Tampoco es capaz de ver que él cada vez la trata con más amabilidad, le presta más atención. Él se ha fijado en ella pero sabe que ella no le corresponde.

La huelga llega, las calles son peligrosas. Margaret acude a la casa de Thorton para ver a la madre de John. Los huelguistas se ceban con Thorton, han descubierto que ha traído a trabajadores irlandeses, y echan abajo la puerta del recinto. Margaret insta a Thorton para que salga y trate de razonar con ellos, como era de esperar no le escuchan. Ella, preocupada porque la situación se está descontrolando, sale a intentar aplacarlos, aun cree que no le harán daño a una joven en teoría indefensa. En medio del barullo ella recibe un golpe en la cabeza con una piedra, Thorton la coge en brazos y la protege con su cuerpo. La policía llega y persigue a los huelguistas. Margaret desmayada yace en un sofá de dentro de la casa, oye susurrar a las criadas, es consciente que debe volver a casa. Su madre lleva un tiempo enferma, no le queda mucho tiempo y su tardanza hará que se preocupe. Pero al llegar a su casa le espera otra desagradable sorpresa, su amiga Bessy yace en su lecho de muerte.

Aunque Thorton sea un hombre del norte su honor, junto con su palabra, es lo más importante para él, así que al día siguiente se dirige a la casa de los Hales para restaurar el honor de Margaret. Y qué mejor manera que proponerle matrimonio, él, era incapaz de pensar que ella lo rechazaría de forma tan terminante, pero así es. Margaret no quiere esa declaración, él se muestra arrogante y altivo, y ella no tarda en responderle.

Paralelamente Margaret junto con la ayuda de Dixon, la fiel doncella de su madre, escriben en secreto al hermano de Margaret que está viviendo en Cádiz, no puede volver a Inglaterra bajo pena de muerte. Pocas horas antes de la muerte de su madre, Frederick llega a Milton, convencidos todos que nadie le reconocerá en esa ciudad donde nadie les conoce. Antes del funeral Frederick debe irse, alguien de la ciudad puede reconocerle y no es seguro, Margaret le acompaña por la noche a la estación. Lamentablemente en la estación ven a Thorton, los celos le invaden pero la ira no ha desaparecido aún. Para poner las cosas más difíciles el antiguo conocido de Frederick los ve también en la estación, tras un pequeño forcejeo consiguen librarse de él, Frederick sube al tren y Margaret regresa a casa.

El hombre que quería entregar a Frederick muere, una vida de excesos con el alcohol y el empujón resultaron mortales, guiños de esta autora hacia los vicios de la sociedad. Margaret es interrogada por un inspector, un tendero asegura haberla visto en compañía de un joven, ella lo niega. Thorton que es el juez del caso investiga por su cuenta, sabe que ella está mintiendo pero la protege, aún le importa aunque no quiera admitirlo. Eso sí, su carácter no le permite callarse, se enfrenta a ella y se lo dice, debería ser más cuidadosa. Margaret empieza a ver la realidad de Thorton, no es como ella se lo había imaginado, pero quizá es demasiado tarde. Él está sumido en el trabajo y en las pérdidas que la huelga, el retraso del algodón y demás problemas que hunden su empresa. La ha levantado de la nada y está viendo cómo se desmorona ante sus ojos.

Ahora la novela avanza un poquito más rápido. El señor Bell apoya en gran medida a su amigo y le convence para que le acompañe a Oxford durante unos días. Tras la insistencia de Margaret, se decide a cambiar de aires por unas pocas semanas. Pero la tragedia parece haberse cebado con esta familia que salió del sur en busca de paz espiritual y no encontró más que miseria. El señor Hale muere mientras duerme, lejos de su hija, lejos de su difunta esposa, lejos de su adorado Helstone.

El señor Bell se dirige hacía Milton para darle a Margaret la mala noticia, en el tren se encuentra con el señor Thorton, la noticia le afecta en lo más profundo, el señor Hale era un amigo, y sobre todo el adorado padre de la mujer a la que ama. Él está en ese tren no porque regrese de un viaje desde Londres, no, sino porque ha ido a visitar el lugar donde se crió Margaret, para comprobar que el sol calienta más, que la luz es más brillante y que la hierba es tan espléndida como su Margaret.

Como era de esperar la noticia destroza a Margaret. Su tía acude inmediatamente a buscarla, su intención es llevarla con ella a Londres, que olvide ese lugar que no les ha traído más que desgracias. La despedida con Thorton es muy emotiva, ambos acallando sus voces interiores, porque Thorton no sabe que ella también le quiere y Margaret porque cree que no lo merece.

El señor Bell la cuida como si fuera su padre, tanto que decide dejarle una pequeña fortuna, así como todas sus posesiones en Milton. Tras unos días en la playa con su tía y su prima decide hacer algo con ese dinero que ha heredado, sabe que la situación de Thorton es muy precaria, aunque él ya no la ame ella quiere ayudarle.

Aprovechando que Thorton está en Londres habla con el señor Lennox y preparan todos los documentos necesarios, pero el día en que tenían que hablar los tres el señor Lennox no se presenta. En una habitación de la casa de su tía en la ciudad Margaret le expone su propuesta, una especie de inversión, pero él lo quiere todo o nada. La quiere a ella. Y ambos, por fin, se reencuentran.

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jueves, 27 de noviembre de 2014

La tentación de una caricia, Teresa Medeiros

Maximilian Burke siempre se ha sentido orgulloso de ser el hombre que cualquier madre quisiera tener como yerno. Pero después de que el sinvergüenza de su hermano se fugue con la novia de Max, descubre que es mucho más satisfactorio ser un truhán que el perfecto caballero. Forzado a huir de Londres después de un duelo que acabó mal, Max busca refugio en Cadgwyck Manor, en la solitaria costa de Cornualles, un lugar tan agreste y salvaje como su estado actual. La casa en ruinas se completa con su propio fantasma, aunque por extraño que parezca, no es la Dama de Blanco de Cadwyck quien empieza a perseguir los sueños de Max, si no esa ama de llaves de pocas palabras.

Lo último que la mojigata y correcta ama de llaves, Anne Spencer, necesita es un nuevo amo, especialmente uno tan melancólico y atractivo como el conde de Dravenwood. A pesar de planear deshacerse de él, se encuentra irresistiblemente atraída hacia esos fuertes y musculosos brazos. Cuando Max se compromete a descubrir el misterio del fantasma de Cadgwyick, no se da cuenta que pondrá a ambos corazones en riesgo, y los tentará a rendirse a un placer tan delicioso como peligroso.

Max llega a Cadwyck Manor con la intención de olvidar los últimos años. Pasó de hijo ejemplar y de ser uno de los herederos más cotizados de Inglaterra, a un libertino sin miedo a nada. Cansado de esa vida, parte hasta Cornualles para poner al día esa propiedad que acaba de comprar a un primo lejano. Su llegada, en plena noche de tormenta, no resulta como él esperaba. El cochero no irá más allá de la posada del pueblo, y ningún aldeano parece dispuesto a llegar al umbral de Cadwyck Manor. Los últimos dueños o huyeron despavoridos o murieron en extrañas circunstancias. Gracias a una importante suma de dinero consigue que un joven le acerque en su carreta.

El servicio de la mansión está encabezado por el ama de llaves, la señora Anne Spencer, el joven Dickon que hace las funciones de lacayo, el excéntrico mayordomo, Hodges, Poppy, una sirvienta que pasa más tiemplo leyendo los libros de la biblioteca que realizando cualquier tarea de la casa, Nana, la cocinera y que lleva tiempo tejiendo la misma pieza con las madejas de distintos coleres que le lleve Anne, y un grupo de sirvientas que comparten el mismo nombre, Elizabeth.

Me suele gustar Teresa Medeiros, sus libros no tienen grandes sobresaltos pero están bien escritos y sus historias suelen ser dulces y entretenidas. Pero con La tentación de una caricia me he aburrido bastante, y es una pena porque la ambientación y los personajes daban para mucho más.

Tenía la sensación que daban vueltas sobre lo mismo una y otra vez, leía muchas páginas y acaba con la sensación de no haber avanzado nada en la historia. Algunos diálogos han estado bien pero a otros les ha faltado algo de chispa, igual que sucede entre los protagonistas. El misterio que rodea a La dama blanca es bastante predecible y la búsqueda del tesoro un poco cogido por los pelos, la verdad. Max me ha gustado, vemos cómo cambia de ser un libertino a un hombre que acepta sus responsabilidades pero ha habido detalles a lo largo de la historia; como a lo que se dedicaba durante sus días en Cornualles, el mantenimiento de la casa, etc, que no encajaban en ningún momento con la actitud del dueño de la mansión.

En cuanto a la protagonista femenina, Anne, pues debo decir que tengo sentimientos encontrados, entiendo por qué hace lo que hace, pero por otro lado me hubiera gustado que se sincerara con Max mucho antes. En cuanto a Angelica, La dama blanca, con tanto misterio hasta a mí me ha parecido inquietante su cuadro.

Aunque la portada no es que me encante reconozco que le va muy bien a la novela. Los personajes secundarios están bien desarrollados y tienen su pequeño papel protagonista, han sido casi de lo mejor de la novela. El hermano de Max, Ash y su esposa Clarinda, los protagonistas de la primera entrega de esta serie tienen una breve aparición casi al final de la novela.

Una novela que no pasará a ser de las mejores de la autora. Aunque está bien escrita no ha conseguido atraparme, con un final previsible. A pesar de la química entre los protagonistas les ha faltado pasión en su manera de comportarse y en algunos diálogos. Entretenido sin más, y eso siendo algo generosa.
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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Extraños a la luz de la luna, de Jude Deveraux

Libro nº 2 de la serie Luz de luna

Kim y Travis forjan en su más tierna infancia una preciosa amistad y un profundo vínculo en el pintoresco pueblecito de Edilean, Virginia. Comparten dos semanas intensas y perfectas llenas de juegos, lecturas, confidencias y enseñanzas. Travis es un niño sobreprotegido de doce años que no sabe ni jugar, ni relacionarse, ni divertirse. Y es Kim, una niña de ocho años, la encargada de de enseñarle todo eso a ese chico misterioso y diferente a cuantos muchachos ha conocido en su vida. Ambos, a lo largo de esos pocos días, se hacen un hueco en el corazón del otro. Travis promete volver algún día, pero Kim no vuelve a saber de él hasta dieciocho años después.

Cuando Travis regresa de sus cortas e increíbles vacaciones, su vida da un giro impresionante. Se enfrenta a su autoritario y carismático padre y exige dejar de estudiar en casa con tutores y poder practicar deportes. Años más tarde acaba sus estudios de abogado, pero le coge el gusto a los deportes de riesgo e incluso, durante un tiempo, se gana la vida con ellos. Las circunstancias le obligan a tener que trabajar para su multimillonario padre y desde su exitosa y acomodada vida social y laboral, no pierde la pista a la extraordinaria mujer en la que se ha convertido Kim.

Kim por su parte, se quedó totalmente destrozada cuando una mañana hace dieciocho años descubrió que Travis y su madre habían desaparecido sin dejar rastro de ellos. Nunca pudo olvidar al niño que cuando se fue se llevó con él su corazón. A lo largo de los años ha hecho muchas incursiones a través de Internet con la intención de averiguar algo sobre él, pero sin saber su apellido ni nada de su vida, le ha resultado imposible. Ahora es una mujer de negocios, una brillante diseñadora de joyas, que vive cómodamente de su trabajo en Edilean.

Desde hace cuatro años, Lucy, la madre de Travis, vive escondida en el bucólico* pueblo en el que una vez su hijo y ella vivieron las dos semanas de verano más felices de su vida. Huyó de su marido llevándose una enorme cantidad de dinero. Ahora ha conocido a un hombre con el que quiere casarse, y necesita que sea su hijo quien gestione su divorcio.

Cuando Travis es informado por su secretaria de la llamada de su madre y del motivo, decide que ha llegado la hora de volver a Edilean, de volver al lugar que su corazón añora desde hace años... de volver a Kim.

Todo el pueblo se halla inmerso en la fiesta de celebración de una boda. Kim, descansa y disfruta de la dulce noche sentada en un banco del jardín, entre árboles y a la luz de la luna. De repente, un desconocido le pregunta si todavía enseña a la gente a divertirse... Travis ha vuelto a Edilean, tal y como prometió.

Me encantó el primer libro de la serie y este último lo he leído con una sonrisa en la cara desde la primera hasta la última hoja. ¡Quién me iba a decir a mí que a estas alturas yo estaría leyendo y enganchada a una serie de Jude Deveraux! A esta autora la he leído, claro, pero hacía siglos que ya no leía nada suyo. Bueno, pues me ha devuelto la ilusión y estoy encantada con ella. A ver, no penséis que estamos hablando de unas historias del nivel de Dulces mentiras (pongo este ejemplo porque es mi favorita de esta escritora y una de mis novelas preferidas en romántica), pero las dos novelas de esta serie son dulces, románticas, con trama, bien escritas y muy agradables de leer.

Esta novela en concreto cuenta, de manera muy amena y entrañable, un romance encantador, sencillo, tierno y bonito en el entorno hogareño y cálido que la autora ha creado en este pueblo acogedor.

Asistimos al renacimiento de la amistad de aquellos niños convertidos hoy en adultos y al amor, las chispas y la pasión que germina en ellos. Y mientras tanto, presenciamos las historias de vida, familia y amor paralelas de los secundarios que componen este libro, que por cierto me han encantado.

Tal vez haya quien piense que para las subtramas que tiene podía haberse profundizado más en ellas; es posible que haya quien diga que hay cabos que se podían haber atado mejor o no de manera tan fácil; sin duda también habrá quien comente que qué dulce, fácil y bien acaba todo para todos... Y a lo mejor hasta es verdad, pero yo en una novela romántica busco que me ponga una sonrisa en la cara, que me emocione un poco, que me haga disfrutar y que no me haga pensar en nada, y Extraños a la luz de la luna lo ha conseguido absolutamente.

NOTA: En la novela anterior de la serie puse el grito en el cielo por una traducción nefasta, así que justo es decir que las dos traductoras que ha llevado a cabo la traducción de este libro, Ana Isabel Domínguez Palomo y María del Mar Rodríguez Barrena, han hecho un trabajo excelente, ¡¡menuda diferencia de un libro a otro!!

* Lo de "bucólico" es un guiño a algo que se dice en la novela.


 

lunes, 10 de noviembre de 2014

La suma de todos los besos, de Julia Quinn




Libro 3º de la serie Smythe-Smith

Hugh Prentice es un genio con los números, de hecho, jamás pierde a las cartas porque los números nunca le fallan... Bueno, hasta que un día estaba tan borracho que le fallaron, y como no podía creérselo, acusó a su querido amigo Daniel de hacer trampas. Al final la historia acabó en un duelo al amanecer que derivó en el exilio de Daniel en Italia y una pierna destrozada para Hugh. Un estúpido error de juventud que le costó a Daniel un sufrimiento tremendo, aunque ahora está de regreso en su hogar para contraer matrimonio con el amor de su vida. Para Hugh, sin embargo, las cosas no han ido tan bien. Su espíritu está roto, su pierna no mejora y ha de ayudarse de un bastón para caminar y se ha convertido en un hombre serio y un tanto sarcástico. No es para menos si tenemos en cuenta que no se siente un hombre completo: nunca podrá volver a bailar o a coger a una mujer en brazos. Sin embargo y a pesar de todo, afronta sus emociones con una buena dosis de humor negro y, no lo puede remediar, pero no soporta el dramatismo. Quizá, precisamente por eso, no tolera a Lady Sarah Pleinsworth.

Lady Sarah Pleinsworth por su parte, odia a Hugh. No le perdona haber sido el responsable de la ruina y la vergüenza del que un día fue objeto su familia por culpa del duelo. Pero lo que de verdad, de verdad no está dispuesta a olvidar, es que el año del triste suceso, ella tendría que haber sido presentada en sociedad y ese año encontraron pareja catorce caballeros que eran excelentes partidos, y él es el responsable de haber puesto en peligro su felicidad. Así que, aunque su familia está dispuesta a olvidar el pasado, ella no.

Pero ahora a ambos no les queda más remedio que estar juntos durante los días que separan las dos bodas que, con un intervalo de un par de semanas, se van a celebrar en la familia Smythe-Smith, y su querida prima Honoria, les ha pedido a los dos que se sienten juntos en la celebración.

Bueno, no sé exactamente qué es lo que esperan todas las lectoras de esta autora, pero a mí las novelas de Julia Quinn me parecen muy sencillitas en todos los aspectos, y creo que su mayor cualidad como escritora son sus ingeniosos y estupendos diálogos. Eso, para mí, salva la mayoría de sus libros. Y este no ha sido una excepción.

Una vez que Sarah y Hugh se ven abocados a pasar juntos la mayoría del tiempo, no les queda otra opción que firmar una tregua, la cual les permite bajar las armas y conversar. Así Hugh descubre que Sarah no es tal y como se la había imaginado y también sus motivos para estar tan mal predispuesta hacia él, y Sarah encuentra en Hugh una personalidad, no solo inteligente sino llena de complejidades, y cuya historia familiar es difícil, oscura y complicada.

Y así, poco a poco, mediante charlas e interrupciones por parte de distintas primas y hermanas de Sarah, se va tejiendo un romance que ninguno de los dos buscaba ni por supuesto esperaba. Y que culmina en un bonito epílogo, muy en la línea de la autora.

La historia no es gran cosa, o sí, según lo que esperes de Julia Quinn. Yo nunca espero gran cosa de ella porque como he dicho, pienso que no es mucho lo que me parece que puede dar. Pero esta novela con título tan bonito, ha cumplido de sobra mis expectativas porque, como acostumbra a hacer, el libro tiene diálogos estupendos y un redondo final.

Desde mi punto de vista, La suma de todos los besos es lo suficientemente amena y entretenida como para leerla de un tirón y resultar una lectura divertida y muy satisfactoria.

Solo un apunte más: casi me corto las venas con la cantidad de adverbios de modo acabados con el sufijo "mente". Ufff, ¿no debería alguien (en la lengua original si es que es la culpable, o en la traducción al español si fuera el caso) haber depurado esta "particularidad" que no recuerdo haber encontrado en otros libros esta autora?


 

sábado, 8 de noviembre de 2014

Solitaria, de Lisa Gregory

Jennifer es una preciosa chica de quince años que vive míseramente en un pequeño pueblo. Su padre es un borracho, su madre murió siendo ella una cría y su único hermano está en el ejército. Su sueño es ser actriz, ir a Hollywood y trocar toda su triste y desdichada vida por una que la llene de felicidad. Su jornada diaria transcurre trabajando en el café del pueblo donde tiene derecho a un desayuno (que jamás se salta porque así se ahorra la comida), yendo al colegio a estudiar intentando acabar sus estudios, volviendo al mismo café donde también puede tomar su cena y regresando a su casa rezando para que su padre esté ya dormido y no la tome con ella. Todo lo que gana lo guarda, pues será ese dinero el que le ayude a empezar cuando se vaya de allí en busca de sus sueños.

Cierto día, Matthew, el guapo y modélico hijo del hombre más rico del pueblo y propietario casi de todo él, viéndola caminar helada en dirección a la escuela, la invita a montar en su coche para llevarla hasta allí. A partir de ese día se convierten en inseparables, y a pesar de que ni el padre de Matt ni sus amigos aprueban su relación, pues ella forma parte de la más baja estofa e incluso las malas lenguas dicen que se ha acostado con cualquiera que lleve pantalones, no hay forma de que él lo crea ni de que su amor adolescente deje de crecer día a día cada vez con más fuerza.

Cuando Matt debe de marcharse a la universidad, su padre tiene decidido a cuál irá, pues ya ha trazado su futuro y no tiene vuelta de hoja. Sin embargo, Matt aún no ha dicho la última palabra: él no está dispuesto a marcharse tan lejos y limitarse a ver a su adorada Jen tan solo en los periodos vacacionales. Desesperado, su padre, utiliza a los antiguos amigos de Matt para, valiéndose de una sucia artimaña, conseguir que su hijo se avenga a sus deseos. La jugada le sale perfecta, tanto, que Matt y Jen cortan a pesar de que su ruptura destroza el corazón de ambos.

Jennifer ya no tiene nada ni a nadie por lo que luchar, así que toma la decisión de marcharse a Hollywood a intentar conseguir convertirse en actriz. Después de mucho luchar, de mucho trabajar, de llamar a muchas puertas y quitarse a muchos sinvergüenzas de encima que tratan de conseguirle pequeños papeles a cambio de acostarse con ella, alcanza su sueño y se convierte en una conocida, valorada y querida actriz de renombre. Además, adquiere dos estupendas y buenísimas amigas. Pero el amor que profesó a Matt continúa latente impidiéndole enamorarse de nadie como lo estuvo entonces, y la vida, además, la golpea con toda su crueldad.

Bueno, esta es una novela muy larga, lenta, pausada y por momentos pelín espesa. Empieza muy fuerte con un accidente de avión que te deja totalmente enganchada, pero a medida que avanza encontramos las características de escritura de esta autora: descripciones, narración, nada de prisas por descubrirte por dónde van los tiros y muchos personajes, cada cual con su historia, de la que por supuesto vamos a saber. Este tipo de libros y de escritura pausada a mí me gusta, si bien es cierto que por momentos te dan ganas de saltarte páginas porque estás loca por saber de la historia principal y la autora no está por la labor.

Por otra parte, no calificaría yo esta novela de romántica-romántica, pues alrededor de las dos cuartas partes centrales del libro tan solo sabemos de la vida personal de Jennifer y de las de sus amigas y sus relaciones amorosas y personales. Matt desaparece del mapa y tan solo surge, muy de vez en cuando, como un pensamiento de la protagonista. Además, hay tanta pena en la vida de Jennifer, es tan dura y triste su existencia por las circunstancias que le ha inventado la autora, que para mí esta novela pertenece al subgénero de sentimental.

Si dijera que no me ha gustado mentiría cual bellaca, porque la verdad es que ha logrado toda mi atención y he disfrutado mucho de su lectura. Aceptando la novela tal cual, teniendo en cuenta que es una historia de los años ochenta, tan solo tengo una pega que ponerle: caray, después de sufrir casi cuatrocientas páginas deseando que Jennifer y Matt tengan su final feliz, ¿qué trabajo le costaba a la autora escribir tres páginas más y no cortar por las bravas dejándonos con la miel en los labios vislumbrando solo que serán felices por siempre jamás? Odio que los autores acaben las novelas bruscamente.


 

viernes, 7 de noviembre de 2014

Destinos cautivos, Nieves Hidalgo

Desde que leí Amaneceres cautivos tenía ganas de leer la historia de Elena y Diego. La espera ha valido la pena. ¡Cómo me ha gustado esta novela! Tenía poco tiempo para leer, pero aun así, la he devorado. Vaya pareja más testaruda que ha creado Nieves. Elena y Diego se conocen desde niños. Sus correrías de infancia y adolescencia los unieron en una estrecha amistad que será la semilla de algo más. Pero la adolescencia es complicada y más para dos persona con tanto carácter. Cómo he sufrido al leer "el incidente" con la trenza de Elena, jaja.

Tras años sin verse y por expreso deseo del padre de Elena, acordado a su vez con el padre de Diego, la joven vuelve a Los Arrayanes para casarse con Diego, quien tampoco puso gran impedimento para esa boda. Pronto se da cuenta que Elena no le va a poner las cosas fáciles. De momento su matrimonio es solo nominal, de consumar nada, ¡toma ya! Qué paciencia tiene Diego, bueno, y gracias a doña Camelia, la abuela de Elena, que le abre los ojos al joven.

Un problema más se suma a la relación de la joven pareja, la llegada a Trujillo del cardenal Cisneros, regente de España. Cisneros, avisado de un complot contra el infante don Fernando, no duda en solicitar la ayuda de uno de sus mejores hombres, Diego Martín y Peñafiel, conde de Bellaste. Fragmentos de una conversación entre ambos provocarán dudas en Elena, que se niega a creer lo que parece innegable.

Diego, decidido a reconquistar a esa joven que ama desde que tiene uso de razón, hace acopio de toda su paciencia para minar una a una todas las murallas que ha erigido la joven. La escena en esa nueva construcción de la casa me ha parecido memorable, a veces no es necesario extralimitarse en las escenas de cama para crear un escenario muy sensual.

En cuanto a los secundarios, me han encantado tanto la abuela de Elena como Cisneros. Doña Camelia sigue siendo una dama de armas tomar, tan parecida a su nieta en su testarudez pero con la experiencia de haber vivido en años difíciles. Cisneros es un personaje fuerte, decidido, con demasiadas responsabilidades en su cansada espalda, pero que está dispuesto a lo que sea con tal de salvar a España de una posible guerra. Bravo por esos dos personajes. Sin contar en ese grupo de antagonistas que pondrán en más de un apuro la misión de Diego.

Nieves es única para dar una clase de historia con la que te hace disfrutar, aprender y además suspirar por una preciosa historia de amor. Una época en la que la Santa Inquisición era dueña de España, donde todo valía para conseguir sus objetivos, valiéndose de algunas torturas que desconocía y que me han dejado con la boca abierta.
Una novela con una ambientación fantástica, una historia de amor que te hace reír, suspirar, querer darles un coscorrón a los dos en algún momento, pero con mucha dulzura y una buena dosis de tensión también.

Solo hay una cosa que no entiendo y no tiene que ver con la novela en sí ¿por qué la mujer de la portada es pelirroja si Elena es rubia casi platino? A las editoriales no las entenderé nunca...

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jueves, 6 de noviembre de 2014

Amanecer contigo, de Noelia Amarillo

Cuando hice la crítica del primer libro que publicó Noelia Amarillo, comenté que no soy lectora de novela erótica, pero que ella con su forma de escribir y con la historia que contaba, me había convencido. No obstante, dejé constancia de que me encantaría leerla en otro género porque estaba convencida de que podía hacerlo y además, con toda seguridad, muy bien. He seguido leyendo novelas de esta escritora, porque insisto en que me gusta cómo escribe, lo que cuenta y cómo lo cuenta. Unas me han gustado más que otras como es lógico, pero ha sido esta, a la que casi dejo pasar porque estoy a tope y apenas tengo tiempo para nada, la que me ha cautivado por completo. Esta es «esa novela» que yo estaba esperando de Noelia Amarillo, ¡cómo me ha gustado! ¡Qué bonita!

Me suelo ir de cabeza a por las novelas ambientadas a primeros del siglo XX, me da igual en dónde transcurran, pero me gusta esa época y hay muy pocas románticas situadas en las primeras décadas del 1900. Así que de entrada, esto ya era un plus, pero es que una vez que empiezas a conocer a Lucas, a Biel, a Alicia... Una vez que comienzas a saber de Anna, del pasado de Lucas, de sus pesadillas... Cuando vas viendo cómo se implican el maestro, el señor Abad, Jana... Y a medida que avanzas en la lectura con todos los actores de la novela haciendo su papel, estás tan enredada en la tela de araña que es la historia, que me he sentido totalmente incapaz de soltarla. Es una novela que por las características de su argumento y por lo estupendos que son todos los personajes sin excepción, cuando tienes que dejarla para hacer otras cosas, la tienes rondando en la cabeza y no te deja ni a sol ni a sombra. Por eso ayer, aunque me dieron casi las tres de la madrugada, me negué a soltarla hasta llegar al final. Sabía que si no la acababa, hoy iba a estar obsesionada hasta que la pudiera coger de nuevo. Es igual, acabada y todo, hoy no me la quito de la cabeza.

Amanecer contigo es mucho más que la narración de un romance, son unos inicios de capítulo con unas líneas de La isla del tesoro o versos de G. A. Becquer (hay también citas de otros libros o autores) y esa es otra cosa que me ha ganado, y no sólo porque me traen recuerdos nostálgicos de lecturas muy queridas, sino porque están muy bien elegidas.

Ya he dicho que todos los personajes de esta novela son estupendos, tienen una personalidad tan bien creada que parecen reales, así que imaginaos cómo son los protagonistas. Los tres. Sí, sí, en los protagonistas incluyo al abuelo, Biel, porque sin él no hay historia. Todos divinos. Los gestos, las formas, los comentarios, los arranques de furia, de amor, de miedo, de ternura... Cada escena de la novela está escrita con mimo y con tal empatía, que parece que existieran de verdad.

La historia de amor de Lucas y Alicia se fragua y transcurre a la par que descubrimos los veinte años de vida de Lucas hasta que es encontrado por su abuelo. El pasado de este pobre chico tiene tela, pero de eso mejor no desvelar nada para disfrutarlo... o sufrirlo mientras se lee. Sin embargo, sí quiero decir algo sobre el enamoramiento de la pareja, porque es emocionante, dulce, tierno y precioso. Porque ves cómo despiertan al amor, a un amor puro que va creciendo al mismo tiempo que ellos se van despojando de sus complejos y traumas, con las dudas, la fuerza y los sueños de la juventud.

Otra cosa que he adorado en la novela es que tiene esa parte «pedagógica» que siempre he creído imprescindible en los libros. Cuando yo me enganché a la lectura (muy, muy chiquitita), aparte de lo mucho que me pudieran gustar la trama, los personajes y la historia que contara el libro, lo que me abría los ojos como platos y le daba vida a mi cabecita eran las palabras nuevas, las referencia a hechos históricos que yo desconocía, los acertijos... en fin, aquello que podía obviarse o no tenía que ver con el desenlace del libro, pero que era un añadido que el autor metía para enseñar quizá a un personaje (como en el caso de Amanecer contigo) o por hacer la novela más atractiva. Un buen autor introduce esas cosas para enriquecer la novela, de forma amena, bien ensamblada, viniendo a cuento y sin apabullar con su sapiencia, porque no lo hace para que veas lo listo que es, sino para hacerte disfrutar aún más. Bueno, pues eso mismo he encontrado en este libro y de verdad que me ha encantado.

La escritura de Noelia Amarillo se lee muy fácil, es amena y sencilla y aunque que te sitúa a la perfección con sus descripciones, no son pesadas ni aburridas, así que este es otro punto también a favor de la autora y de esta novela, para mí la mejor que ha escrito.

Podía seguir y seguir, pero voy a dejarlo aquí.

Amanecer contigo es una historia que está plagada de cosas que he adorado. Tal vez no sea un novelón, pero yo pienso guardarla como oro en paño porque me ha parecido maravillosa.


 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

El río sin retorno, de Bee Ridgway

Nicholas Falcott, marqués de Blackdown, desaparece de repente cuando está a punto de morir en el campo de batalla en Badajoz, España, en 1812 y aparece en un hospital de Londres en el año 2003. Enseguida descubre que él no es el único que ha experimentado este «viaje», pues hay otros que también como él han viajado en el tiempo. Hay, además, una organización que los gobierna y ayuda a adaptarse a la nueva época a la que viajan, que les facilita los conocimientos, la instrucción y los medios para que comiencen esta nueva vida. En su caso, después de darle su nueva identidad, una acomodada vida en Nueva York y un salario de dos millones de dólares anuales, ni se molesta en cuestionar la regla número uno: no se puede volver ni al lugar ni a la época de la que se viene. Sin embargo, diez años después, recibe una citación y tras ella una orden: tiene que regresar a su antigua vida para ayudar a desbaratar los planes de una organización que quiere destruir el futuro.

En 1815, Julia Percy se despide llorosa de su adorado abuelo, el conde de Darchester, que está a punto de exhalar su último aliento. En el momento en que lo haga se quedará sola para enfrentarse a su desagradable primo y proteger el poderoso secreto de su abuelo. Además de eso, está también a un paso de descubrir que ella es capaz de manipular el tiempo.

Siempre me han gustado las historias de viajes en el tiempo, incluso creo que he dicho en más de una ocasión que son mis favoritas, así que cuando tengo noticias de alguna de ellas, me falta tiempo para ir de cabeza por ella. Si además me dicen que se trata de una historia de amor, vamos, que el libro lo leo sí o sí. Y claro, he leído El río sin retorno.

No voy a desgranar la historia para que os hagáis una idea de por dónde van los tiros, más que nada porque no sabría cómo hacerlo sin destriparla entera, pero espero que quede claro que no ha cumplido mis expectativas por varias razones que explicaré en la exposición que haré a continuación.

La autora escribe bien, de hecho me ha gustado bastante su escritura, sin embargo, se enrolla como las persianas y repite, repite y repite hasta la saciedad montones de cosas a lo largo de todo el libro. Cuando me encuentro con un autor tan casino, no sólo me fastidia leer montones de veces lo mismo, sino que pienso que el escritor me toma por boba, y se me llevan los demonios.

A pesar de las miles de explicaciones y la insistencia sobre todo el invento del río de la vida que se ha montado la autora, no me ha quedado claro cómo viajan en el tiempo. La verdad es que no es que tenga mucha importancia, está claro que esto no es algo ni verídico ni científico, tan sólo una fantasía de la autora, por tanto, lo mismo da cómo lo hagan, pero es que la escritora se ha pasado toda la novela queriendo explicarlo... y yo no me he enterado. No sé si esto de viajar y parar o mover el tiempo es cuestión de genética, inteligencia, concentración o suerte... Si alguien lo lee y lo descubre, que me lo cuente, por favor.

Una vez que Nick viaja a su era y se encuentra con Julia, se supone que además del desarrollo del motivo por el que él viaja a su época, asistiremos a la historia de amor (¡que en la portada pone «una historia de amor a través del tiempo»!), pues no. Vamos, sí... pero no. Necesitamos más de doscientas páginas para que se hablen y se vean y aunque, efectivamente, hay luego (o sea, después de otras tropecientas páginas más) entre ellos una historia de amor, el peso que esto tiene en la novela no es suficiente como para denominar el libro como novela romántica. El río sin retorno es una novela de ciencia ficción que entre sus páginas cuenta con el amor de dos de sus protagonistas. Punto.

Según comienzas a leer y vas avanzando, te inflas y desinflas. Te inflas porque empieza bien, porque se abren un montón de aristas en la trama, porque aparecen muchos personajes... Te desinflas porque no parece que avanza hacia ninguna parte, porque te explica y te vuelve a explicar, porque los personajes piensan y repiensan lo que el narrador ya te ha contado, porque van quedando agujeros en la historia y vas pasando las hojas y no ves que aquello se resuelva.

Y porque (y lo pongo en otro punto porque merece mención especial) la novela acaba de forma abrupta, con un montón de cabos sin atar: ¿no hay lucha ni enfrentamiento de ningún tipo entre el Gremio y los Ofan? ¿Qué ha sido de Jem Jemison? ¿Y del resto de los personajes? ¿La novela acaba así? ¿Así? Vamos, que nos tragamos casi seiscientas páginas de pensamientos, descripciones y reiteradas explicaciones y a la hora del final, nos la cortan por lo sano. Ah, espera, que estamos en la era de las trilogías, ¡acabáramos!, va a ser eso. Se supone que a la vuelta de unos meses saldrá otro libro contándonos lo que nos queda por saber, lo nuevo que se invente la autora y, seguramente, el desarrollo amoroso de Nick y Julia. Bueno, pues que les vaya muy bien a todos, pero dejé Forastera en el cuarto libro (y esa saga son palabras mayores, a pesar de hay quien ha osado decir que los fans de Forastera disfrutarán con esta historia) y este libro además de que no se asemeja ni un poquito y que compararlo es una soberana estupidez, a mí no me ha captan para comprar el siguiente.

Resumiendo: buen tema y buena trama aunque le sobran más de doscientas páginas, no es novela romántica, es fantasía y/o ciencia ficción, es entretenida para pasar el rato y poco más, y seguro que tiene al menos una segunda parte. En cuanto a la autora escribe muy bien, tiene imaginación y para ser su primer libro supera con mucho a la media, pero alguien debería haberle ayudado a separar la paja del trigo y el resultado hubiera sido mucho más acertado.

 

martes, 4 de noviembre de 2014

El seductor, Alice Clayton

Caroline es una chica de largo pelo rubio, sexy y trabajadora que se traslada a vivir a un apartamento que le realquila su jefa. La primera noche que pasa en su nueva vivienda, unos golpes en la pared de su dormitorio la despiertan. Somnolienta y desubicada, tarda en comprender que lo que pasa al otro lado del tabique es que dos personas se lo están pasando realmente bien en la cama. Al día siguiente, la situación se repite... pero con otra amante distinta. La tercera noche pasa lo mismo, pero también cambia la compañera de cama. Indagando, descubre que su vecino de piso, a quien bautiza como Seductor, es un guapísimo fotógrafo de divinos ojos azules que cuando está en la ciudad pasa la noche con una de las tres mujeres que forman lo que ella da en llamar "su haren".

Caroline, después de una estúpida y errónea noche con un amante preocupado sólo por él mismo y que la dejó no sólo insatisfecha sino molida por el trajín, no ha vuelto a tener un orgasmo, así que las acrobacias sexuales nocturnas de su vecinito la ponen de muy mal humor. Cierta noche, muy pero que muy enfadada por la juerga «eroticofestiva» del piso de al lado, aporrea la puerta de Seductor y tienen una bronca en el descansillo de la escalera, él (Simon) con una sábana alrededor de la cintura y ella con un picardías rosa. A partir de ahí, ambos se enfrentan a una atracción que va creciendo por momentos, pero a la cual se resisten, queriendo mantener entre ellos solamente la bonita amistad que, sin proponérselo, ha nacido entre los dos.

La verdad es que he disfrutado esta novela que, escrita en primera persona con el tono de esa amiga que te llama por teléfono para contarte «mira lo que me ha pasado», resulta, como reza en la contraportada, «divertida, picante y sexy».

La primera parte del libro me ha encantado y me ha mantenido con una permanente sonrisa en la cara. La forma en la que está planteada la historia; la manera en la que la protagonista nos presenta a sus dos amigas del alma; las conversaciones consigo misma; los mensajitos entre los diferentes personajes y especialmente entre Simon y Caroline con ese doble sentido de las cosas dichas entre ellos; el papel estelar que tiene en toda la novela Clive, el gato de Caroline y otras tantas cosas que me resultaron sumamente entretenidas y originales, me hicieron felicitarme por la elección de este libro.

Sin embargo, hacia la mitad de la novela la historia pierde fuelle, quizá porque todo empieza a ser demasiado repetitivo y las «gracias», ya no resultan tan graciosas. Otra pega que le pongo es que en algunos momentos los protagonistas y el resto de amigos de él y de ella, parece que pierden edad y asistimos a hechos y comentarios un tanto «juveniles», incluso, en ocasiones, la narración parece que corresponda al diario de una adolescente. También creo que la autora abusa del protagonismo que le da Caroline a las partes de su anatomía cuando habla de lo que siente (Cerebro tal, Corazón cual, Nervios no sé qué...). Tal vez todo esto se hubiera solventando si se le hubieran quitado unas páginas a la novela; casi con toda seguridad, de haber acortado un poco la historia, se hubiera conseguido mantener el ritmo que tenía al principio.

Dicho todo esto, añado un punto importantísimo a favor de este libro, y es que no hay cama hasta casi el final. La autora hace que salten chispas entre ellos, que se hagan amigos, que él la corteje, que los dos lo estén deseando (y el que lo lee también. ¡Cómo me gusta eso!). Así que, claro, cuando por fin toca, pues ya hay ganas de verdad. Sin embargo, una vez que cruzamos la línea roja, ya hay barra libre, y todo lo «hot» que no ha pasado a lo largo del libro lo tenemos al final.

Concluyendo: es una novela que se lee fácil y de un tirón. Es divertida, entretenida, con algunos momentos de verdad hilarantes, desenfadada y sencilla. Ideal como lectura de verano para llevarte a la piscina o a la playa, no pensar en nada, relajarte y echarte unas risas.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Amantes furtivos, de Kat Martin

Libro 1 de la Serie Clayton

Cuando el odioso lord Bascomb trata de obligarla a casarse con él. Elizabeth Woolcot se ve forzada a acudir, contra su voluntad, a su influyente tutor.
Nicholas Warring, conocido como el Conde Perverso, es un personaje misterioso, apuesto y carismático, que cuenta con el poder necesario para rescatarla, pero también con un pasado que puede poner en peligro su reputación. Mujeriego sin escrúpulos, también ha sido convicto por asesinato... y se ha salvado de la horca por un pelo...
Elizabeth no puede negar la atracción que siente por el hombre que acosa sus sueños, ni él puede negar el deseo que ella le despierta. Pero Elizabeth sabe que es un imposible: Nicholas es un hombre casado. Un crimen atroz - del cual Nick será el principal sospechoso - hará estragos en la vida de ambos. Elizabeth ansía creer en su inocencia con todas sus fuerzas, pero... ¿puede confiar en un hombre que ha matado?

Nicholas Warring volvió a Inglaterra hace dos años, después de pasar siete en Jamaica tras ser condenado por asesinato. Fomenta la fama que le precede de conde perverso, la mayoría de sus actuales criados los conoció en Jamaica, y las fiestas que organiza en Ravenworth son famosas por su desenfreno. Nicholas cree estar satisfecho con la vida que lleva, pero cuando deben quedarse en su casa su pupila Elizabeth Woolcot y su tía Sophie, Nick empezará a ver su vida desde otra perspectiva.

Elizabeth debe acudir a Sidney Birdsall, abogado y amigo de Nicholas Warring, para pedirle ayuda ya que su vecino, lord Bascomb, está decidido a tenerla como esposa, aunque para ello tenga que comprometer a la joven. Nick cree que podrá convivir con Elizabeth si cada uno se queda un ala de la mansión. ¡Qué iluso! Nick no podrá dejar de observar a Elizabeth mientras pasea por los jardines, acude a la biblioteca o se la encuentra a la hora del desayuno. Pero los problemas pronto aparecerán, Elizabeth sufrirá varios intentos de secuestro y Nick tendrá que tomar decisiones importantes, una de ellas, dejar atrás esa vida licenciosa que llevaba. La relación entre ambos se irá estrechando con el pasar de los días y una sólida amistad será el preludio de sentimientos más intensos.

El antagonismo entre Nick y Oliver Bascomb nació cuando Nick mató al hermano de Oliver para vengar a su hermana Maggie. La joven lleva los últimos nueve años recluida en un convento. Se siente culpable por la condena de Nick. Ahora Maggie decide continuar con su vida, intentar alcanzar algo de paz y volver a sociedad después de varios años. Elizabeth y Maggie se apoyarán mutuamente en su presentación en sociedad bajo el respaldo de Randal Clayton, duque de Beldon. Aun quedan varias sorpresas por descubrir y un asesinato que los hará pensar y moverse con rapidez ya que es la vida de Nick lo que está en juego.

Este libro me ha resultado novedoso por dos motivos; el primero es que Nick estuvo exiliado en Jamaica durante siete años, y lo más importante, que de verdad era culpable. En otras novelas por azares de la vida eran condenados o acusados injustamente, aquí no. Nicholas mató a Stephen Bascomb, aunque fuera en defensa propia. Y lo segundo es que el protagonista está casado, ambos inician la relación sabiendo que la esposa de Nicholas siempre estará ahí, nunca podrán casarse. Esa lucha contra sus propios sentimientos, tanto por parte de Elizabeth como por parte de Nicholas, me ha gustado mucho, la autora consigue que suframos con ellos, que los entendamos más allá de lo que se entienden a sí mismos. Aunque obviamente al final se soluciona el matrimonio de Nick, no voy a contar cómo ni por qué.

El transcurso de esta novela me ha tenido atrapada desde el principio, los momentos en los que Elizabeth casi es raptada, cuando finalmente lo consiguen, y las maquinaciones de Oliver Bascomb para conseguir su capricho de turno. La pequeña historia de Maggie y Andrew ha sido muy cortita pero muy dulce también, quizá me hubiera gustado que tuvieran más páginas ya que el enamoramiento de ambos me ha parecido bastante precipitado, pero tampoco lo puedo considerar un punto negativo dentro de la novela. En resumen, una historia que me ha tenido entretenida, suspirando y sin poder parar de leer.

Mi valoración: Excelente

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