lunes, 8 de diciembre de 2014

Algo más que el interés, de Diana Palmer

El interés había sido el principal motivo de aquella boda, pero descubrieron que había algo más... Jude Langston se había llevado a Bess a su rancho de San Antonio en lo que había sido casi un secuestro. Tenía la intención de casarse con ella para conseguir unas acciones, y a Bess no le quedó más remedio que acceder a ese matrimonio. Bess siempre había visto a Jude como un hombre duro y arrogante, pero no tardó en descubrir otras facetas mucho más agradables. ¿Sería Bess capaz de conformarse con un matrimonio de conveniencia?

Ellos se conocen desde niños, a los quince años pasó algo que les cambió a ambos, aunque aún no lo sepan. Jude se fue a la guerra y volvió con varias cicatrices y un muro alrededor de su persona. Bess, que ahora vive en Georgia, acaba de enterrar a su madre después de un cancer, Crystal, su hermanastra, se marchó en cuanto empezaron los problemas. Nunca se han llevado bien, Crystal era la perfecta según Bess, la que se lo quitó todo.

Pero al morir la madre de Bess las acciones que pertencían a la empresa de su padre son ahora suyas, pero a parte de eso no tiene nada más, la casa en la que ha crecido y a la que adora necesita un mantenimiento que ella no puede costear. Jude, el hijo del socio de su padre necesita esas acciones y sabe que solo las podrá tener si se casa con Bess. Utilizando como excusa a la hija de Jude convence a Bess para que le acompañe y con la promesa de mantener su casa de Georgia y de dejarla volver de vacaciones todos los veranos accede a casarse con él.

Ambos dejan claro que ese matrimonio es por conveniencida, él necesita las acciones para evitar una posible lucha en la junta de accionistas. La pasión va surginedo entre ellos, pero ninguno de los dos quiere reconocerlo. Tras un par de encuentros y de mucha tensión la hermana de Bess llega al rancho y con su llegada se marcha la tranquilidad. La relación entre los dos es inostenible hasta que tras un viaje, Jude empieza a tratarla bien, a intentar hacerle ver que ha cambiado, ¿pero será demasiado tarde? Solo Bess puede tomar la decisión acertada o la que le haga infeliz para siempre

Esta ha sido la primera novela de Diana Palmer que he leído, y he de reconocer que no me ha gustado nada. En mi opinión le faltan páginas para desarrollarla más, había partes que eran casi telegráficas, y las razones para la boda no se sostenían en ningún momento. El cambio en la actitud de él no se justifica de ninguna manera, para mí ella no tenía ninguna personalidad, daba igual lo mal que él a tratara, ella lo hacía por su hija, porque necesitaba la figura de una mujer...y así podría seguir.

Repito que si hubiera estado algo más desarrollada podría hacer sido una historia interesante, pero así no puedo afirmarlo.

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sábado, 6 de diciembre de 2014

Amor incomprendido, de Johanna Lindsey

La joven Mellissa Mcgregor va a dejar su Escocia natal para pasar una temporada en Londres y así encontrar marido. Pero Mellissa tiene una gran familia, todos la quieren y protegen, solo su padre supera en esa labor a sus dieciséis tíos. Antes de irse durante varios meses decide visitar a su huraño abuelo y a sus tíos. Aunque la mayoría solo son medio hermanos el instinto de protección y lealtad es difícilmente superado. ¿quién le iba a decir a Mellisa que mientras enseñaba a dos de sus primas a nada en un lago cercano iba a conocer al hombre de su vida? Y ese hombre no podía ser otro que Lincoln Ross Burnett….

Pero Lincoln está en Escocia para una breve visita, su madre lo envió a Inglaterra cuando aún era un niño y hacía poco que su padre había muerto, el rencor se instaló en su corazón y nunca perdonó a su madre por lo que él consideró un abandono, lo echó de su hogar. Pero al huir de su casa, necesitaba aire, cabalgar, alejarse de ese lugar que contenía tantos recuerdos se encontró con esa bella mujer y supo en ese instante que quería que fuese su esposa. Tras unas breves palabras se separan. Pero él al día siguiente marcha hacia el lugar donde vive la joven, por casualidad se encuentra con su padre y éste, tras una breve conversación le da su permiso para cortejarla. Cualquiera que no se la lleve tan lejos de su hogar será bien recibido….

Uno de sus muchos tíos, con el que se lleva pocos años y es más como un hermano la acompaña a Londres donde vivirá y será presentada por la duquesa de Worthston. Pero lo que ambos jóvenes no saben es que tendrán que luchar contra el pasado de Lincoln. Los tíos de Mellissa le consideran un loco desde su infancia, él cree que una de las razones por las que lo mandaron a Londres fue que no paraba de pelearse con los hermanos MacFearson. Tras el aviso de uno de ellos, todos se trasladan a Londres para prohibirle que corteje a su sobrina, pero ya es demasiado tarde, los jóvenes se aman y no pararán hasta demostrar que él no está loco y que los prejuicios de sus tíos solo provocarán infelicidad.

Tras varios enfrentamientos verbales a espaldas de Mellissa, Lincoln le cuenta su versión a Mellissa para que ella sea juez de toda esa historia. Pero alguno de los hermanos MacFearson no están de acuerdo y tratan de librarse de él. La situación es tan desesperada que los padres de Mellissa acuden a Londres antes de lo previsto para aclarar toda esa situación. Tras la negativa de Lochlan, padre de Mellissa los jóvenes se escapan, pero vuelven al día siguiente. Mellissa quiere casarse rodeada de su familia y Lincoln hará lo que sea para demostrar que no es el hombre que creen que es.

Tras la huída todos vuelven todos a Kregora, el hogar de los Mcgregor, donde Mellissa se tendrá que enfrentar a sus monstruos de infancia y Lincoln deberá encararse con su madre después de casi veinte años.

Se lee rápido, es ligero, pero debo admitir que desde el principio había algo que no me llenaba. Me gusta Johanna Lindesy, pero este libro no es de los mejores de ella. Las peleas infantiles parecían demasiado desmadradas, la actitud de la madre aunque llegué a entenderla lo que no comprendí por muchas razones que diera Lincoln era su actitud hacia ella, para mí era una actitud muy infantil, llevado por la rabia y sin querer razonar en ningún momento. A pesar de ello, se deja leer y para pasar el rato no está muy mal.

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jueves, 4 de diciembre de 2014

La inquilina de Wildfell Hall, de Anne Brönte

En una zona rural de Inglaterra, una nueva inquilina ha alquilado la vieja mansión de Wildfell Hall. La señora Graham, su hijo de cinco años y su criada Rachel son los nuevos ocupantes. Ella reservada, viuda, a juzgar por su atuendo de luto, joven y melancólica no tarda en ser el centro de las habladurías de la vecindad, el vicario y sus dos hijas, una dulce, callada y buena a la que tachan de simple y otra que intenta conquistar al hacendado local pero que en su interior se esconde una envidia profunda hacia la nueva habitante de esa zona, la viuda Wilson, su hijo, hombre devoto y cercano a la hija del vicario, y su hija que ha puesto sus miras en el caballero del lugar, el señor Lawrence, dueño de Wildfell Hall que con su temperamento tranquilo y sosegado sería el único hombre con importancia suficiente para ser su marido.

Por último está la familia Markham, el hijo mayor, Graham, es el encargado de las tierras y de mantener a la familia. Pero pronto entrará en contacto con la viuda de Wildfell Hall y se hará amigo de su pequeño hijo, amistad que la madre aprueba con el tiempo, Arthur es dulce y dócil, será de una manera inocente el que desencadene el resurgir de los sentimientos de su madre. Aunque es pequeño ha sido consciente de lo depravado que puede llegar a ser el hombre y necesita el ejemplo de un hombre recto y con moral. Pero Graham no es tan dechado de virtudes, a lo largo del libro podemos ver como su comportamiento es demasiado pasional, aunque la culpabilidad y la razón le hagan rectificar.

Esta novela nos enseña que nadie es perfecto, todos tienen algún defecto. Pero sobre todo es una visión de lo que podían sufrir las mujeres que vivían encerradas dentro de un matrimonio autodestructivo. Helen Graham no es viuda, huye de su marido alcohólico, por ella, por su hijo. Con el corazón cubierto de hielo y sin muchas esperanzas recurre a su hermano para encontrar un sitio donde esconderse. Aunque no contaba con enamorarse de verdad por primera vez en su vida. Este libro es una evolución de cómo las opiniones y los caracteres pueden moldearse gracias a la mano adecuada, aunque también es una prueba de cómo hay personas que no tienen ningún tipo de corrección.

Graham y Helen, tras varios meses de charlas, de encuentros y desencuentros saben que se aman, pero ella le dice que su historia no tendrá ninguna posibilidad. Finalmente ella le confía su diario. Es un relato duro, de cómo las expectativas de una joven inocente y sobreprotegida descubre con crueldad la verdad de su vida, esa que ella ha elegido y de la que nunca podrá librarse. Madurar rápidamente, comprobar que la felicidad no llenará nunca su vida, que su hijo está en peligro, está narrado con intensidad que no evita que nos metamos en la historia y veamos lamentablemente una situación que hoy en día también se repite.

Pero si este libro es una descripción de esa caída, también es la de la esperanza, porque aunque los caminos se separen con paciencia y fe en ellos mismos se logrará lo imposible. Esta novela, la segunda y última de la más pequeña de las hermanas Brönte fue muy criticada en su época. La novela en sí es un alegato contra una sociedad que miraba hacia otro lado, matrimonios infelices, crueles, donde el fuerte aplastaba al débil.

Narrado en primera persona cuenta con variedad de descripciones, característica común a las hermanas Brönte, pero que facilita que nos creemos una imagen clara del lugar donde se narran los hechos. Para mí es una historia muy bonita, triste a veces, pero que merece la pena leer al menos una vez.

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martes, 2 de diciembre de 2014

Luz de luna, de Melody Thomas

Exotismo, aventuras y una hermosa historia de amor en plena época victoriana. Brianna, la más joven del clan Donally, es enviada a El Cairo por su familia por haber participado en las revueltas del movimiento sufragista femenino. Ya en Egipto, después de que la caravana en la que viajaba sufriera un ataque, se topa con un hombre muy especial, descreído y antivictoriano, al que propondrá convertirse en su amante: el escándalo no ha hecho más que comenzar

El comienzo de la novela está ambientado en Egipto, la narración se ve envuelta en una sensualidad exótica, que es un cambio con respecto a todas las novelas ambientadas en Inglaterra. Es un cambio bien recibido, sin disminuir la tensión que se crea entre los personajes.

Brianna Donally ha sido enviada a Egipto con su hermano y su cuñada ya que el escándalo la salpicó en Inglaterra por sus ideas sufragistas. Su familia, irlandesa, se estaba abriendo camino poco a poco dentro de la cerrada y a veces arcaica sociedad inglesa. Aún está presente el matrimonio de su hermano Christopher con Alexandra, la hija del noble inglés. Brianna ha encontrado un objetivo en su vida que es vivir según sus creencias y convertirse en fotógrafa.

Pero la vida de Brianna cambia cuando la caravana en la que va con su cuñada es atacada. Creyendo que es uno de los asaltantes se enfrenta a Michael Fallon, soldado al servicio de su majestad que lleva más de 10 años en Egipto. Huyó de Inglaterra, de su familia, de unos deberes que no quería y se refugió en ese lugar exótico, donde nada es lo que parece. Vive sin seguir las normas, atormentado por el pasado pero siendo el dueño de sus decisiones, sin ataduras, sin ninguna mujer que pueda subyugarle.

Michael se siente atraído por Brianna, pero no quiere nada con ella, aunque esta vez sea ella la que vaya en su busca. Para salvarle de una trampa Brianna se descubre. La novela entra en una espiral de intrigas mezcladas con el robo de antigüedades, funcionarios corruptos. Cuando el peligro se hace demasiado evidente Brianna y Alexandra son enviadas de vuelta a Inglaterra escoltadas por Fallon.

Pero la tranquilidad no llega con ellos, la persecución continúa mientras que Brianna y Michael tendrán que conocerse, aceptar que se aman y lo más importante confiar plenamente en el otro. Más de un revés inesperado alejará la calma, y en sus manos está conseguir la felicidad o perderse en un mar de dudas.

Me gustó el libro, la autora ha sabido crear una tensión palpable a la vez que un enemigo misterioso intentaba truncar su felicidad. El final está bien narrado aunque yo hubiera preferido que todo se ambientara en El Cairo, pero bueno, me ha gustado mucho.

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domingo, 30 de noviembre de 2014

Un beso al alba, de Anna Casanovas

En la dura y febril Nueva York de principios del siglo XX, Bradshaw Verlen ha logrado convertirse en un importante ingeniero e inversor. Quienes lo han visto crecer en el barrio pobre del que proviene, lo temen y envidian, y la clase social en la que ha irrumpido reniega de él. Pero a Bradshaw todo eso lo tiene sin cuidado, porque sus inventos para mejorar la productividad y seguridad de las fábricas lo están haciendo rico, y le basta con eso... Hasta que un día tropieza por la calle con Kate, una joven irlandesa, y empieza a desear algo más. Sin embargo, la vida de Kate, al igual que los planos de Bradshaw, tiene líneas y trazos enrevesados, y ella sencillamente no puede enamorarse de un desconocido.

Un beso al alba es una historia con un poco de melancolía, una novela seria y perfectamente hilvanada. Un libro de emociones, porque desde que empieza hasta que termina te hace sentir un estremecimiento tras otro, dejándote con un nudo en la garganta y los ojos empañados a cada momento.

Intensamente romántica, desgarradora y sexual. Ni siquiera en los momentos más eróticos logra la autora quitarle romanticismo, ya que se palpa el amor con mayúsculas en cada escena de sexo. Me maravilla cómo Anna Casanovas se ha descubierto en los últimos tiempos como una excelente narradora de escenas sensuales. Es un erotismo con elegancia, donde siempre está presente el amor profundo que sienten los protagonistas.

¡Vaya pedazo de protagonistas! Los dos por igual. No podría destacar a ninguno por encima del otro, porque los dos me parecen magníficos. Creo que se complementan a la perfección. Los dos sacan su carácter cuando deben, los dos ceden cuando se requiere, los dos se equivocan. Y lo más importante, los dos sucumben y se dejan llevar por este desgarrador amor, aunque intentan por todos los medios no hacerlo.

Me encanta cuando Bradshaw y Kate, desnudan su alma. Cuando se confiesan los errores cometidos, cuando se piden perdón... No me han parecido personajes "novelados", ni tampoco sus reacciones, por el contrario... ¡son tan reales!

Creo que hoy por hoy Anna Casanovas se ha convertido en la autora romántica que cualquier editorial querría publicar, ya que he descubierto con esta novela que domina a la perfección tanto la novela actual como la histórica... y tiene ese toque de erotismo que tan de moda está, pero sin resultar soez.

Como personajes secundarios me ha encantado Darius, el viejo amigo de Bradshaw que tan buenos consejos le da, y que tanto lo quiere.

La ambientación es magnífica y original... ya que se desarrolla en el Nueva York de principios del s. XX, y no es algo demasiado común en las novelas románticas históricas.

Está magistralmente escrita. Un lenguaje sencillo y cercano que hace que no puedas parar de leer. Un novela totalmente adictiva.

Desde luego, yo me quito el sombrero ante esta novela histórica, y eso que antes de empezarla tenía mis dudas de si me iba a gustar, porque me había leído otras novelas históricas de esta autora en el pasado y no me habían dejado satisfecha. Sin embargo, me ha ENAMORADO por completo.


sábado, 29 de noviembre de 2014

Una dama a sueldo, de Amanda Quick

A Elenora Lodge le han arrebatado todo, la granja en la que ha crecido y todo lo que contiene pasan a manos de los hombres a los que su padrastro debe mucho dinero. Por fin el baúl de su abuela con su doble fondo encuentra utilidad. Aunque sus posesiones no superan unas pocas libras, un broche y unos pendientes. Elenora es feliz, su prometido llegará a la posada donde se aloja y su situación volverá a la normalidad. Pero su prometido dejará de serlo en cuanto ella le confirme que no tiene nada. En vez de hundirse en el desánimo Elenora se da cuenta que por primera vez en su vida es libre, no tiene ningún tipo de cargas, cuenta con una modesta cantidad de dinero y no debe obediencia a nadie. El futuro es prometedor, o eso cree ella.

Ya en Londres, necesita buscar otro empleo, la anciana con la que trabaja de dama de compañía se trasladará con unos familiares y ya no hay lugar para ella. Una vez más acude a la agencia en busca de trabajo, las últimas ofertas eran inconcebibles, ella no iba a aceptar unas ofertas tan pésimas ¿qué se habían creído?

Sin pensar, sin parar, entra como un huracán en el despacho de las dos dueñas de la agencia, sin ser consciente que no están solas. Arthur Lancaster, conde de St Merryn, necesita a una dama de compañía para que haga más llevadera la estancia de una familiar que pasará una temporada en Londres. Eso es lo que afirma buscar, pero en realidad necesita a alguien muy diferente y esa joven que entra arrasando en el despacho, con su ropa anticuada, su peinado pulcro pero simple, pero con un brillo incomparable en sus ojos es la mujer que busca.
Elenora no quiere fiarse de ese desconocido pero la cantidad de dinero es casi la que le hace falta para establecer su librería y biblioteca. Ese desconocido desprende un magnetismo difícil de ignorar, es intimidante, callado, racional, pero la chispa que remotamente asoma a sus ojos la va acercando sin saberlo a su círculo. La historia que le cuenta suena más a novela de folletín que a algo que un conde quisiera reconocer. Su tío abuelo fue asesinado y él se ha desplazado a Londres, a una casa que odia, con el único objetivo que descubrir al asesino. Pero para ello necesita a una joven que se haga pasar por su prometida, así logrará dos cosas; que las jóvenes solteras vayan detrás de su título y fortuna y que pueda entrar en ciertos círculos y hacer ciertas preguntas sin levantar sospechas. ¿Y quién mejor para interpretar el papel que la nieta de una actriz y que además está buscando trabajo?

Los problemas para Elenora comienzan nada más llegar a la mansión de Rain Street, como en sintonía con su dueño la casa está llena de polvo, mal iluminada, es tenebrosa, sin vida, como bien refleja el jardín muerto de la parte de atrás. Ella tendrá que luchar con el mayordomo en más de un sentido, y por primera vez verá el verdadero carácter de Arthur.

El plan del conde de St Merryn estaba brillantemente trazado según él, pero se olvidó de un factor muy importante, no todo el mundo piensa tan racionalmente como él, el factor humano es muy importante y gracias a Elenora consigue encontrar al antiguo ayudante de su tío abuelo y paso a paso van desenmarañando este misterio que rodea a tres cajas de rapé que pertenecían a cada uno de los miembros de la Sociedad de las piedras. La alquimia, la ciencia y la creación de la máquina del Rayo de Júpiter envolverán a los protagonistas a lo largo de la historia. Pero además de la investigación, de las vigilancias, de las sospechas la atracción entre ellos crece por momentos.

Elenora sabe que tendrá que irse en cuanto acaben la investigación, está enamorada de él, pero es consciente que un conde no se casa con una dama de compañía, como todos los hombres de su posición se buscará a una joven debutante que cumpla ciertas expectativas, da igual que su antigua prometida huyera con el joven al que amaba y le dejara plantado y feliz.

El misterioso asesino se enfrenta a Arthur en una lucha de ingenio, él ha triunfado donde varios han fracasado, hasta se ha podido acercar a la joven que finge ser la prometida de St Merryn. El final de la novela, a un ritmo increíble nos mete de lleno en el laboratorio clandestino, con sus paredes de piedra y restos desconocidos para el resto de londinenses.

Una novela muy entretenida, muy recomendable. La lectura se hace muy amena, y juega constantemente con nosotros, intentando averiguar quién será el asesino, si conseguirá recrear la máquina y si saldrá victorioso. Pero también si Arthur habrá aprendido de los errores del pasado y si Elenora se atreverá a creer lo imposible.

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viernes, 28 de noviembre de 2014

Norte y Sur, de Elizabeth Gaskell

Margaret Hale una joven del sur de Inglaterra es hija de un clérigo humilde residente en el campo, aunque para Margaret no todo ha sido una vida tranquila y alejada en el campo, se ha educado en Londres junto con su prima y su tía, mucho mejor situadas económicamente. Desde el principio deja claro que Londres no es su hogar, las fiestas y demás banalidades no la estimulan como a su prima, su felicidad llega cuando vuelve a Helstone con sus padres tras la boda de su prima con un oficial de la marina.

Su tranquila vida en la campiña dura poco, Margaret descubre rápidamente que ya no es una niña y que sus palabras y decisiones tienen cierta repercusión, tanto para ella como para los demás. Tras rechazar la propuesta de matrimonio del señor Lennox, para más señas abogado y hermano del marido de su prima, recibe una noticia aún más sorprendente; su padre ha dejado la iglesia anglicana. Su pacífica vida en Helstone se acaba de un plumazo, en poco tiempo se encuentra buscando casa en Milton, ciudad industrial del norte de Inglaterra. Allí todo es distinto. La descripción de la ciudad y de sus gentes choca con lo que estamos acostumbradas en otras novelas, la gente es más brusca, piensa mucho más en el dinero, pasan hambre, la ciudad es gris y el tiempo es peor que en el sur.

Gracias a un amigo de su padre, el señor Bell, encuentran rápidamente una casa y su padre empieza a trabajar como profesor. El señor Bell tiene algunas propiedades en Milton, por lo que recurre a uno de sus arrendatarios para que les ayude en su búsqueda y en su introducción en la reducida sociedad de Milton. El señor Thorton, patrón exigente e implacable a veces, impacta a Margaret. Él es dueño de una fábrica de algodón. El trato hacia ella es frío al principio, la trata como a cualquier otra persona, porque Margaret se dará cuenta que en Milton el trato entre hombres y mujeres no es igual que en Londres, ambos se estrechan las manos y hablan claramente, algo imposible en el Londres que ella ha vivido.

La situación entre Margaret y John Thorton empeora aún más cuando ella se hace amiga de Bessy una joven enferma y antigua trabajadora de la fábrica de Thorton. A través de Bessy ve la realidad de la clase trabajadora, el nacimiento de una nueva huelga, las verdaderas penurias y problemas de la sociedad; familias enteras trabajando en las empresas de algodón, niños pequeños trabajando en fábricas, muriendo de hambre. Margaret inconscientemente culpa a Thorton de la próxima muerte de Bessy, es incapaz de ver que él en realidad es uno de los pocos patronos que se preocupan de sus asalariados, mejora sus condiciones de trabajo y les da un salario justo dentro de sus posibilidades. Tampoco es capaz de ver que él cada vez la trata con más amabilidad, le presta más atención. Él se ha fijado en ella pero sabe que ella no le corresponde.

La huelga llega, las calles son peligrosas. Margaret acude a la casa de Thorton para ver a la madre de John. Los huelguistas se ceban con Thorton, han descubierto que ha traído a trabajadores irlandeses, y echan abajo la puerta del recinto. Margaret insta a Thorton para que salga y trate de razonar con ellos, como era de esperar no le escuchan. Ella, preocupada porque la situación se está descontrolando, sale a intentar aplacarlos, aun cree que no le harán daño a una joven en teoría indefensa. En medio del barullo ella recibe un golpe en la cabeza con una piedra, Thorton la coge en brazos y la protege con su cuerpo. La policía llega y persigue a los huelguistas. Margaret desmayada yace en un sofá de dentro de la casa, oye susurrar a las criadas, es consciente que debe volver a casa. Su madre lleva un tiempo enferma, no le queda mucho tiempo y su tardanza hará que se preocupe. Pero al llegar a su casa le espera otra desagradable sorpresa, su amiga Bessy yace en su lecho de muerte.

Aunque Thorton sea un hombre del norte su honor, junto con su palabra, es lo más importante para él, así que al día siguiente se dirige a la casa de los Hales para restaurar el honor de Margaret. Y qué mejor manera que proponerle matrimonio, él, era incapaz de pensar que ella lo rechazaría de forma tan terminante, pero así es. Margaret no quiere esa declaración, él se muestra arrogante y altivo, y ella no tarda en responderle.

Paralelamente Margaret junto con la ayuda de Dixon, la fiel doncella de su madre, escriben en secreto al hermano de Margaret que está viviendo en Cádiz, no puede volver a Inglaterra bajo pena de muerte. Pocas horas antes de la muerte de su madre, Frederick llega a Milton, convencidos todos que nadie le reconocerá en esa ciudad donde nadie les conoce. Antes del funeral Frederick debe irse, alguien de la ciudad puede reconocerle y no es seguro, Margaret le acompaña por la noche a la estación. Lamentablemente en la estación ven a Thorton, los celos le invaden pero la ira no ha desaparecido aún. Para poner las cosas más difíciles el antiguo conocido de Frederick los ve también en la estación, tras un pequeño forcejeo consiguen librarse de él, Frederick sube al tren y Margaret regresa a casa.

El hombre que quería entregar a Frederick muere, una vida de excesos con el alcohol y el empujón resultaron mortales, guiños de esta autora hacia los vicios de la sociedad. Margaret es interrogada por un inspector, un tendero asegura haberla visto en compañía de un joven, ella lo niega. Thorton que es el juez del caso investiga por su cuenta, sabe que ella está mintiendo pero la protege, aún le importa aunque no quiera admitirlo. Eso sí, su carácter no le permite callarse, se enfrenta a ella y se lo dice, debería ser más cuidadosa. Margaret empieza a ver la realidad de Thorton, no es como ella se lo había imaginado, pero quizá es demasiado tarde. Él está sumido en el trabajo y en las pérdidas que la huelga, el retraso del algodón y demás problemas que hunden su empresa. La ha levantado de la nada y está viendo cómo se desmorona ante sus ojos.

Ahora la novela avanza un poquito más rápido. El señor Bell apoya en gran medida a su amigo y le convence para que le acompañe a Oxford durante unos días. Tras la insistencia de Margaret, se decide a cambiar de aires por unas pocas semanas. Pero la tragedia parece haberse cebado con esta familia que salió del sur en busca de paz espiritual y no encontró más que miseria. El señor Hale muere mientras duerme, lejos de su hija, lejos de su difunta esposa, lejos de su adorado Helstone.

El señor Bell se dirige hacía Milton para darle a Margaret la mala noticia, en el tren se encuentra con el señor Thorton, la noticia le afecta en lo más profundo, el señor Hale era un amigo, y sobre todo el adorado padre de la mujer a la que ama. Él está en ese tren no porque regrese de un viaje desde Londres, no, sino porque ha ido a visitar el lugar donde se crió Margaret, para comprobar que el sol calienta más, que la luz es más brillante y que la hierba es tan espléndida como su Margaret.

Como era de esperar la noticia destroza a Margaret. Su tía acude inmediatamente a buscarla, su intención es llevarla con ella a Londres, que olvide ese lugar que no les ha traído más que desgracias. La despedida con Thorton es muy emotiva, ambos acallando sus voces interiores, porque Thorton no sabe que ella también le quiere y Margaret porque cree que no lo merece.

El señor Bell la cuida como si fuera su padre, tanto que decide dejarle una pequeña fortuna, así como todas sus posesiones en Milton. Tras unos días en la playa con su tía y su prima decide hacer algo con ese dinero que ha heredado, sabe que la situación de Thorton es muy precaria, aunque él ya no la ame ella quiere ayudarle.

Aprovechando que Thorton está en Londres habla con el señor Lennox y preparan todos los documentos necesarios, pero el día en que tenían que hablar los tres el señor Lennox no se presenta. En una habitación de la casa de su tía en la ciudad Margaret le expone su propuesta, una especie de inversión, pero él lo quiere todo o nada. La quiere a ella. Y ambos, por fin, se reencuentran.

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jueves, 27 de noviembre de 2014

La tentación de una caricia, Teresa Medeiros

Maximilian Burke siempre se ha sentido orgulloso de ser el hombre que cualquier madre quisiera tener como yerno. Pero después de que el sinvergüenza de su hermano se fugue con la novia de Max, descubre que es mucho más satisfactorio ser un truhán que el perfecto caballero. Forzado a huir de Londres después de un duelo que acabó mal, Max busca refugio en Cadgwyck Manor, en la solitaria costa de Cornualles, un lugar tan agreste y salvaje como su estado actual. La casa en ruinas se completa con su propio fantasma, aunque por extraño que parezca, no es la Dama de Blanco de Cadwyck quien empieza a perseguir los sueños de Max, si no esa ama de llaves de pocas palabras.

Lo último que la mojigata y correcta ama de llaves, Anne Spencer, necesita es un nuevo amo, especialmente uno tan melancólico y atractivo como el conde de Dravenwood. A pesar de planear deshacerse de él, se encuentra irresistiblemente atraída hacia esos fuertes y musculosos brazos. Cuando Max se compromete a descubrir el misterio del fantasma de Cadgwyick, no se da cuenta que pondrá a ambos corazones en riesgo, y los tentará a rendirse a un placer tan delicioso como peligroso.

Max llega a Cadwyck Manor con la intención de olvidar los últimos años. Pasó de hijo ejemplar y de ser uno de los herederos más cotizados de Inglaterra, a un libertino sin miedo a nada. Cansado de esa vida, parte hasta Cornualles para poner al día esa propiedad que acaba de comprar a un primo lejano. Su llegada, en plena noche de tormenta, no resulta como él esperaba. El cochero no irá más allá de la posada del pueblo, y ningún aldeano parece dispuesto a llegar al umbral de Cadwyck Manor. Los últimos dueños o huyeron despavoridos o murieron en extrañas circunstancias. Gracias a una importante suma de dinero consigue que un joven le acerque en su carreta.

El servicio de la mansión está encabezado por el ama de llaves, la señora Anne Spencer, el joven Dickon que hace las funciones de lacayo, el excéntrico mayordomo, Hodges, Poppy, una sirvienta que pasa más tiemplo leyendo los libros de la biblioteca que realizando cualquier tarea de la casa, Nana, la cocinera y que lleva tiempo tejiendo la misma pieza con las madejas de distintos coleres que le lleve Anne, y un grupo de sirvientas que comparten el mismo nombre, Elizabeth.

Me suele gustar Teresa Medeiros, sus libros no tienen grandes sobresaltos pero están bien escritos y sus historias suelen ser dulces y entretenidas. Pero con La tentación de una caricia me he aburrido bastante, y es una pena porque la ambientación y los personajes daban para mucho más.

Tenía la sensación que daban vueltas sobre lo mismo una y otra vez, leía muchas páginas y acaba con la sensación de no haber avanzado nada en la historia. Algunos diálogos han estado bien pero a otros les ha faltado algo de chispa, igual que sucede entre los protagonistas. El misterio que rodea a La dama blanca es bastante predecible y la búsqueda del tesoro un poco cogido por los pelos, la verdad. Max me ha gustado, vemos cómo cambia de ser un libertino a un hombre que acepta sus responsabilidades pero ha habido detalles a lo largo de la historia; como a lo que se dedicaba durante sus días en Cornualles, el mantenimiento de la casa, etc, que no encajaban en ningún momento con la actitud del dueño de la mansión.

En cuanto a la protagonista femenina, Anne, pues debo decir que tengo sentimientos encontrados, entiendo por qué hace lo que hace, pero por otro lado me hubiera gustado que se sincerara con Max mucho antes. En cuanto a Angelica, La dama blanca, con tanto misterio hasta a mí me ha parecido inquietante su cuadro.

Aunque la portada no es que me encante reconozco que le va muy bien a la novela. Los personajes secundarios están bien desarrollados y tienen su pequeño papel protagonista, han sido casi de lo mejor de la novela. El hermano de Max, Ash y su esposa Clarinda, los protagonistas de la primera entrega de esta serie tienen una breve aparición casi al final de la novela.

Una novela que no pasará a ser de las mejores de la autora. Aunque está bien escrita no ha conseguido atraparme, con un final previsible. A pesar de la química entre los protagonistas les ha faltado pasión en su manera de comportarse y en algunos diálogos. Entretenido sin más, y eso siendo algo generosa.
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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Extraños a la luz de la luna, de Jude Deveraux

Libro nº 2 de la serie Luz de luna

Kim y Travis forjan en su más tierna infancia una preciosa amistad y un profundo vínculo en el pintoresco pueblecito de Edilean, Virginia. Comparten dos semanas intensas y perfectas llenas de juegos, lecturas, confidencias y enseñanzas. Travis es un niño sobreprotegido de doce años que no sabe ni jugar, ni relacionarse, ni divertirse. Y es Kim, una niña de ocho años, la encargada de de enseñarle todo eso a ese chico misterioso y diferente a cuantos muchachos ha conocido en su vida. Ambos, a lo largo de esos pocos días, se hacen un hueco en el corazón del otro. Travis promete volver algún día, pero Kim no vuelve a saber de él hasta dieciocho años después.

Cuando Travis regresa de sus cortas e increíbles vacaciones, su vida da un giro impresionante. Se enfrenta a su autoritario y carismático padre y exige dejar de estudiar en casa con tutores y poder practicar deportes. Años más tarde acaba sus estudios de abogado, pero le coge el gusto a los deportes de riesgo e incluso, durante un tiempo, se gana la vida con ellos. Las circunstancias le obligan a tener que trabajar para su multimillonario padre y desde su exitosa y acomodada vida social y laboral, no pierde la pista a la extraordinaria mujer en la que se ha convertido Kim.

Kim por su parte, se quedó totalmente destrozada cuando una mañana hace dieciocho años descubrió que Travis y su madre habían desaparecido sin dejar rastro de ellos. Nunca pudo olvidar al niño que cuando se fue se llevó con él su corazón. A lo largo de los años ha hecho muchas incursiones a través de Internet con la intención de averiguar algo sobre él, pero sin saber su apellido ni nada de su vida, le ha resultado imposible. Ahora es una mujer de negocios, una brillante diseñadora de joyas, que vive cómodamente de su trabajo en Edilean.

Desde hace cuatro años, Lucy, la madre de Travis, vive escondida en el bucólico* pueblo en el que una vez su hijo y ella vivieron las dos semanas de verano más felices de su vida. Huyó de su marido llevándose una enorme cantidad de dinero. Ahora ha conocido a un hombre con el que quiere casarse, y necesita que sea su hijo quien gestione su divorcio.

Cuando Travis es informado por su secretaria de la llamada de su madre y del motivo, decide que ha llegado la hora de volver a Edilean, de volver al lugar que su corazón añora desde hace años... de volver a Kim.

Todo el pueblo se halla inmerso en la fiesta de celebración de una boda. Kim, descansa y disfruta de la dulce noche sentada en un banco del jardín, entre árboles y a la luz de la luna. De repente, un desconocido le pregunta si todavía enseña a la gente a divertirse... Travis ha vuelto a Edilean, tal y como prometió.

Me encantó el primer libro de la serie y este último lo he leído con una sonrisa en la cara desde la primera hasta la última hoja. ¡Quién me iba a decir a mí que a estas alturas yo estaría leyendo y enganchada a una serie de Jude Deveraux! A esta autora la he leído, claro, pero hacía siglos que ya no leía nada suyo. Bueno, pues me ha devuelto la ilusión y estoy encantada con ella. A ver, no penséis que estamos hablando de unas historias del nivel de Dulces mentiras (pongo este ejemplo porque es mi favorita de esta escritora y una de mis novelas preferidas en romántica), pero las dos novelas de esta serie son dulces, románticas, con trama, bien escritas y muy agradables de leer.

Esta novela en concreto cuenta, de manera muy amena y entrañable, un romance encantador, sencillo, tierno y bonito en el entorno hogareño y cálido que la autora ha creado en este pueblo acogedor.

Asistimos al renacimiento de la amistad de aquellos niños convertidos hoy en adultos y al amor, las chispas y la pasión que germina en ellos. Y mientras tanto, presenciamos las historias de vida, familia y amor paralelas de los secundarios que componen este libro, que por cierto me han encantado.

Tal vez haya quien piense que para las subtramas que tiene podía haberse profundizado más en ellas; es posible que haya quien diga que hay cabos que se podían haber atado mejor o no de manera tan fácil; sin duda también habrá quien comente que qué dulce, fácil y bien acaba todo para todos... Y a lo mejor hasta es verdad, pero yo en una novela romántica busco que me ponga una sonrisa en la cara, que me emocione un poco, que me haga disfrutar y que no me haga pensar en nada, y Extraños a la luz de la luna lo ha conseguido absolutamente.

NOTA: En la novela anterior de la serie puse el grito en el cielo por una traducción nefasta, así que justo es decir que las dos traductoras que ha llevado a cabo la traducción de este libro, Ana Isabel Domínguez Palomo y María del Mar Rodríguez Barrena, han hecho un trabajo excelente, ¡¡menuda diferencia de un libro a otro!!

* Lo de "bucólico" es un guiño a algo que se dice en la novela.


 

lunes, 10 de noviembre de 2014

La suma de todos los besos, de Julia Quinn




Libro 3º de la serie Smythe-Smith

Hugh Prentice es un genio con los números, de hecho, jamás pierde a las cartas porque los números nunca le fallan... Bueno, hasta que un día estaba tan borracho que le fallaron, y como no podía creérselo, acusó a su querido amigo Daniel de hacer trampas. Al final la historia acabó en un duelo al amanecer que derivó en el exilio de Daniel en Italia y una pierna destrozada para Hugh. Un estúpido error de juventud que le costó a Daniel un sufrimiento tremendo, aunque ahora está de regreso en su hogar para contraer matrimonio con el amor de su vida. Para Hugh, sin embargo, las cosas no han ido tan bien. Su espíritu está roto, su pierna no mejora y ha de ayudarse de un bastón para caminar y se ha convertido en un hombre serio y un tanto sarcástico. No es para menos si tenemos en cuenta que no se siente un hombre completo: nunca podrá volver a bailar o a coger a una mujer en brazos. Sin embargo y a pesar de todo, afronta sus emociones con una buena dosis de humor negro y, no lo puede remediar, pero no soporta el dramatismo. Quizá, precisamente por eso, no tolera a Lady Sarah Pleinsworth.

Lady Sarah Pleinsworth por su parte, odia a Hugh. No le perdona haber sido el responsable de la ruina y la vergüenza del que un día fue objeto su familia por culpa del duelo. Pero lo que de verdad, de verdad no está dispuesta a olvidar, es que el año del triste suceso, ella tendría que haber sido presentada en sociedad y ese año encontraron pareja catorce caballeros que eran excelentes partidos, y él es el responsable de haber puesto en peligro su felicidad. Así que, aunque su familia está dispuesta a olvidar el pasado, ella no.

Pero ahora a ambos no les queda más remedio que estar juntos durante los días que separan las dos bodas que, con un intervalo de un par de semanas, se van a celebrar en la familia Smythe-Smith, y su querida prima Honoria, les ha pedido a los dos que se sienten juntos en la celebración.

Bueno, no sé exactamente qué es lo que esperan todas las lectoras de esta autora, pero a mí las novelas de Julia Quinn me parecen muy sencillitas en todos los aspectos, y creo que su mayor cualidad como escritora son sus ingeniosos y estupendos diálogos. Eso, para mí, salva la mayoría de sus libros. Y este no ha sido una excepción.

Una vez que Sarah y Hugh se ven abocados a pasar juntos la mayoría del tiempo, no les queda otra opción que firmar una tregua, la cual les permite bajar las armas y conversar. Así Hugh descubre que Sarah no es tal y como se la había imaginado y también sus motivos para estar tan mal predispuesta hacia él, y Sarah encuentra en Hugh una personalidad, no solo inteligente sino llena de complejidades, y cuya historia familiar es difícil, oscura y complicada.

Y así, poco a poco, mediante charlas e interrupciones por parte de distintas primas y hermanas de Sarah, se va tejiendo un romance que ninguno de los dos buscaba ni por supuesto esperaba. Y que culmina en un bonito epílogo, muy en la línea de la autora.

La historia no es gran cosa, o sí, según lo que esperes de Julia Quinn. Yo nunca espero gran cosa de ella porque como he dicho, pienso que no es mucho lo que me parece que puede dar. Pero esta novela con título tan bonito, ha cumplido de sobra mis expectativas porque, como acostumbra a hacer, el libro tiene diálogos estupendos y un redondo final.

Desde mi punto de vista, La suma de todos los besos es lo suficientemente amena y entretenida como para leerla de un tirón y resultar una lectura divertida y muy satisfactoria.

Solo un apunte más: casi me corto las venas con la cantidad de adverbios de modo acabados con el sufijo "mente". Ufff, ¿no debería alguien (en la lengua original si es que es la culpable, o en la traducción al español si fuera el caso) haber depurado esta "particularidad" que no recuerdo haber encontrado en otros libros esta autora?